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Dolor cervical

No existe una sola causa que explique el dolor cervical. En la gran mayoría de ocasiones son varios los factores que influyen. La tensión acumulada por el estrés personal y profesional se une con los procesos degenerativos propios de la edad. Estos procesos afectan al disco vertebral y a las articulaciones vertebrales. Los movimientos y las posturas mantenidas pueden ser dolorosos. Se puede producir una sensibilización del nervio encargado de transmitir las informaciones sensoriales cuando existe una contractura muscular o inflamación articular. Esta sensación dolorosa puede hacerse crónica si no realizamos una prevención y tratamiento de fisioterapia adecuados.

La buena postura de la cabeza y de la columna cervical, depende de muchos factores. Los déficits visuales o auditivos, el bruxismo y las disfunciones mandibulares, influyen en el dolor cervical. También la postura global y la estabilidad de pelvis y pies. Así, una hiperlordosis o una rectificación cervical debido a un desequilibrio de las cadenas musculares, pueden ser origen de dolor cervical. Aparecen las contracturas musculares, los desgastes y bloqueos articulares, y con el tiempo, puede aparecer una patología cervical más severa: artrosis, protusiones, hernia discal, estenosis,…

Diagnóstico


El estudio debe basarse en una correcta historia clínica (qué le duele, por dónde se distribuye el dolor, existe alguna postura que mejore o empeore la sintomatología, etc), seguida de una exploración clínica con palpación de la columna y su musculatura, exploración de la movilidad articular y también una exploración neurológica (fuerza, reflejos, sensibilidad).

Asociamos a este examen clínico un análisis global, es decir, las alteraciones posturales y el estado de las cadenas musculares.

Siempre en segundo lugar y nunca sustituyendo a la exploración clínica, pueden realizarse una serie de pruebas complementarias: radiografías, resonancia magnética, TAC y otras pruebas para completar el estudio.

Tratamiento


La reeducación postural Mézières trata eficazmente el dolor y la disfunción cervical. El enfoque global permite mantener los resultados a largo plazo. La terapia manual, el ejercicio activo, el reequilibrio de las cadenas musculares, la reeducación propioceptiva, son algunas de las técnicas utilizadas.
Es importante asociar consejos sobre ergonomía. Se ha de estudiar el puesto de trabajo de cada persona para aconsejar sobre las posturas y el mobiliario más adecuado. Tras la mejora del dolor también debemos aprender a movernos mejor y a utilizar de un modo más eficaz nuestro cuerpo.