ENTENDER EL DOLOR CRÓNICO

Por Juan Ramón Revilla. Fisioterapeuta. Centre de Fisioteràpia Kinemez.

Estrés y dolor crónico son indisociables. Pueden ser causa y efecto. La expresión de un desequilibrio de carácter global. Entender el dolor crónico será un objetivo del tratamiento de fisioterapia.

La presencia continuada y recurrente de dolor provoca cambios negativos en nuestro sistema nervioso, y a largo plazo en la conciencia corporal, en la postura y en el movimiento. El cuerpo de la persona con dolor crónico es un cuerpo a la defensiva, tenso y bloqueado. Las vías sensoriales del placer se cortan y los ritmos fisiológicos se alteran. En este “cortocircuito”, el cuerpo se convierte en el lugar donde reside el dolor y vive instalado en un sistema de alarma permanente.

El dolor inicial puede aparecer en una articulación, o en un músculo, o en un nervio… y ser de causa mecánica, o inflamatoria, o un dolor reflejo. Las causas pueden ser muy locales o tener una explicación más global. En la mayoría de las ocasiones este dolor desaparece sin llegar a sensibilizar las neuronas más centrales del sistema nervioso. Pero en algunos casos, esto no es así, y los estímulos dolorosos comienzan a dejar huella en el complejo sistema nervioso central.

La sensibilización de las neuronas debido a la repetición e intensidad de los estímulos dolorosos puede ser más rápida o lenta en función de muchos factores: nuestra genética, nuestro carácter, estilo de vida, traumas físicos o emocionales… Esta sensibilización del sistema nervioso puede profundizar y perdurar, afectando a nuestro “ordenador central”, a nuestros pensamientos y emociones. Cuerpo tenso y dolorido, sistema nervioso sensible e irritable.

Este cuerpo tenso con el sistema nervioso sensibilizado e irritable proporciona percepciones y sensaciones negativas, de tal modo que se tiende a bloquear las sensaciones físicas; en definitiva, a no tener una vivencia corporal plena. La ausencia de sensaciones corporales positivas, placenteras, o al menos no dolorosas desde el cuerpo hacia el sistema nervioso, pueden ser causa de disfunciones psicosomáticas que afectan a muchos pacientes con dolor y estrés crónico de larga evolución.

En esta situación, el dolor puede llegar a adquirir una dimensión propia e independiente. No tiene por qué tener una relación causa-efecto con un problema biomecánico concreto, aunque lo pudiese tener en su origen. Puede convertirse en una tensión o pauta de estrés somática crónica, que se desencadena en situaciones estresantes para la persona. Esta tensión retroalimenta el dolor y confirma el peor de los presagios al sistema nervioso sensibilizado. Es la tormenta perfecta. Se cierra el bucle de la negatividad dolor-tensión-estrés.

El paciente necesita que le expliquen su problema. El desconocimiento de este mecanismo psico-somático, aumenta la ansiedad y amplifica la percepción del dolor. La incertidumbre actúa como un neuromodulador negativo. No sé qué me pasa…algo va mal… La falta de información, y un diagnóstico incierto, pueden llevar a la persona en función de su personalidad y circunstancias, a un estado de nervios y ansiedad que puede llegar a etiquetarse como síndrome ansioso-depresivo.

La educación para el dolor, según el paradigma biopsicosocial, será fundamental para entender el dolor crónico. Información y explicación serán moduladores positivos de la experiencia dolorosa. La certeza diagnóstica y la perspectiva de una vía de solución basada en el ejercicio terapéutico y la adquisición de hábitos saludables, bajo la supervisión de un profesional experto, fomenta la seguridad del paciente en una evolución positiva. Disminuye la ansiedad y mejora la adhesión al tratamiento.

Los síntomas no sólo son de carácter físico, también psicológico, cognitivo y de comportamiento. Se pueden presentar al unísono, o bien, uno retroalimentar al otro: un dolor de espalda genera angustia, la angustia genera tensión muscular y bloqueo respiratorio, que a la larga impide la relajación precisa para conciliar el sueño e impide el correcto descanso, cerrando el círculo vicioso. Muchas personas diagnosticadas de Fibromialgia o de Síndrome de Fatiga Crónico, se encuentran en esta situación.

El cuerpo está en el centro de la disfunción, pero la lesión no es sólo física, afecta a todo el sistema nervioso y a todas nuestras funciones. También al comportamiento, hábitos y conductas. Es evidente que a mayor gravedad y cronicidad de los síntomas será más lenta la mejora. Tendremos que actuar desde diferentes puntos de vista para conseguir mejoras a largo plazo: Reeducación Postural, Coaching en salud, cambio de hábitos e implementación de programas de ejercicio terapéutico adaptado.

Desde el punto de vista de la fisioterapia para el dolor crónico y en especial desde el Método Mézières, el cuerpo humano debe entenderse como un todo, tanto a nivel estructural (músculos, huesos, arterias, piel, etc) como a nivel funcional (postura, locomoción, reproducción, comunicación, emoción, etc). Estructura y función son indisociables y deben funcionar en equilibrio. El síndrome doloroso crónico es expresión del desequilibrio global.

-la fisioterapia global se adapta a la realidad de cada paciente intentando entender las causas del dolor-

La Reeducación Postural Método Mézières, persigue la mejora de la autopercepción corporal, un mejor reconocimiento del esquema corporal, y por supuesto un alivio del dolor y de la limitación funcional. Ello se consigue, gracias al reequilibrio de las cadenas musculares, relajando los músculos hipertónicos y activando los músculos atrofiados. Asimismo, se intenta que el paciente tome conciencia de sus bloqueos y de los ritmos fisiológicos corporales, especialmente de la respiración.

Si bien esta es una terapia corporal, fundamentalmente del sistema muscular y osteoarticular; también tiene repercusiones muy positivas en otros planos funcionales:

  • El reequilibrio de las cadenas musculares favorece el sistema circulatorio, mejorando el aporte sanguíneo y la oxigenación del músculo y la fascia;
  • El ejercicio consciente mejora el ritmo respiratorio, equilibrando el músculo diafragma y disminuyendo el efecto físico de la ansiedad;
  • La acción de la terapia manual sobre las zonas corporales inervadas por el nervio vago facilita el equilibrio neurovegetativo entre los sistemas simpático y parasimpático;
  • Gracias a los cambios posturales, se incide positivamente en aspectos psico-comportamentales y emocionales;

Todos estos cambios fisiológicos positivos permiten disminuir la frecuencia de dolor y un aumento progresivo del umbral doloroso. También una mejor comprensión y aceptación de los síntomas y de la propia enfermedad, la recuperación del movimiento y de las actividades cotidianas. En definitiva, una solución global e individualizada adaptada a las necesidades y expectativas de cada persona.

 

REFERENCIAS

Explicando el dolor.

Moseley GL, Butler DS. Noigroup Publications. 2003.

El error de Descartes.

Damasio A. Ed. Destino. 2011

Modelo Biopsicosocial.

Engel GL. https://es.wikipedia.org/wiki/Modelo_biopsicosocial

Exercise therapy for chronic musculoskeletal pain: Innovation by altering pain memories.

Nijs et al. Manual Therapy 20 (2015) 216-220.

La Méthode Mézières, une approche globale du corps.

Patté J. Paris. Ed. Chiron 2009.

Equilibre Sagital du rachis. Analyse et traitement par la Méthode Mézières. Ramírez-Moreno J., Revilla JR. Revue Mains libres. Mai 2009, 3:5-13.

 

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